Los profesionales de Trauma Aragón http://www.traumaaragon.com/, del Instituto Avanzado de Psicología Integral (IAPI) www.iapi.es y de Los Pueyos http://fundacionvirgendelpueyo.blogspot.com.es/ se unen para formar un equipo multidisciplinar destinado a la prevención, el desarrollo, la intervención y rehabilitación integral de personas con diferentes trastornos, enfermedades o lesiones, así como a la atención de sus familiares y cuidadores.
viernes, 18 de diciembre de 2015
DEGLUCIÓN ATÍPICA EN NIÑOS
Denominamos deglución atípica a un tipo
de deglución infantil, que se produce en niños que no presentan problemas
objetivos pero cuyo proceso de deglución es muy lento, llegando a ser una de
las causas principales de intervención ortodoncial.
Este tipo de deglución es normal
en los primeros años de vida de los niños. Durante el periodo de lactancia, la
deglución del recién nacido es distinta a la de los adultos, esto viene
determinado por la morfología de la cavidad oral. Conforme salen los dientes,
la deglución va cambiando, se añaden movimentos masticatorios y se adapta a
todo tipo de alimentos.
Normalmente hacia los dos o tres
años de vida la deglución varía hacia una deglución adulta, el problema se da cuando,
pasada esta edad, se sigue manteniendo un empuje de la lengua contra los
incisivos, ello acarrea una serie de consecuencias no sólo estéticas (maloclusiones)
sino que afectan también a otros aspectos básicos como el habla.
Los síntomas de la deglución atípica
son los siguientes:
- Exagerada o ausencia de la contracción de la
musculatura mandibular
- Posición anormal de la lengua durante la
alimentación, que se protuye o que forma barrera
- Lengua que presiona sobre los incisivos o
molares produciendo mala implantación dental
- Paladar escavado u ojival, que dificulta la
creación de la presión negativa intrabucal durante la deglución en la fase
faríngea, momento en el que el bolo llega a la parte posterior de la boca y
pasa a la zona esofágica mediante movimientos reflejos
Por ello, la intervención ortodoncial debe combinarse necesariamente con el trabajo logopédico, es importante
corregir los malos hábitos deglutorios para el éxito en el tratamiento.
INÉS OLIVARES
Logopeda
viernes, 11 de diciembre de 2015
EL EJERCICIO FÍSICO PROVOCA CAMBIOS EN EL CEREBRO
Diferentes investigaciones han
demostrado que la actividad física provoca cambios importantes en el cerebro a
nivel químico y neuronal.
La plasticidad neuronal es la
capacidad del cerebro para modificar su estructura y funcionamiento a través de
la interacción con el entorno. Por eso, por ejemplo, una persona bilingüe tiene áreas concretas
del cerebro más desarrolladas que otra que no lo es. Esta plasticidad es la que nos permite moldear nuestro cerebro según
nuestras experiencias.
Está demostrado que el ejercicio
físico influye directamente en el hipocampo, área del cerebro imprescindible
para el aprendizaje, e incrementa los niveles de la proteína BDNF (factor neurotrófico
derivado del cerebro) involucrada en las conexiones neuronales y la proliferación
de neuronas.
Diversos estudios concluyen que sólo unos minutos de ejercicio mejoran el
aprendizaje inmediatamente posterior, pues se generan neurotransmisores como la serotonina, la noradrenalina y la
dopamina que benefician el estado de alerta, la atención o la motivación
(Ratey y Hagerman, 2008), y cambian los patrones de activación de la corteza
prefrontal y corteza cingulada anterior, produciéndose una mejora en la capacidad de autocontrol en procesos cognitivos y
emocionales.
Todos estos argumentos nos
confirman que el ejercicio físico es una
herramienta INDISPENSABLE para mejorar las capacidades cognitivas y favorecer
los aprendizajes de niños y adultos.
Por lo tanto, queda demostrado
empíricamente aquello que ya los clásicos anunciaron: “Mens sana in corpore sano”
María Guerrero
Psicóloga Sanitaria y Neuropsicóloga
jueves, 3 de diciembre de 2015
EL MÚSCULO: LA HERRAMIENTA CORPORAL DE LA EMOCIÓN (MÉTODO GDS)
A partir de los años
60, Godelieve Denys-Struyf,
fisioterapeuta y osteópata belga, definió a través de la observación de la
postura, un enfoque global de tratamiento del cuerpo: el método GDS, que
actualmente es continuado por su mayor discípulo, el fisioterapeuta Philippe
Campignion.
El método GDS relaciona
el funcionamiento corporal con la parte comportamental del ser humano y
considera que ambos aspectos son
indisociables. El cuerpo se entiende
como “un lenguaje que expresa con su
postura lo que las palabras no siempre pueden” de manera que cuando se da
una emoción, suceden simultáneamente unas acciones musculares que la expresan,
llevándonos a adoptar una postura determinada. Por suerte, los músculos son
capaces de reaccionar y restablecer el equilibrio, de manera que podemos
expresarnos con el cuerpo constantemente modificando nuestra postura y adaptándola
a cada situación. Sin embargo, cuando una emoción se da de forma permanente, el
desequilibrio corporal también se mantiene en el tiempo, por lo que el cuerpo
va activando cada vez más músculos creando una cadena de tensión miofascial (“lenguaje grabado en el cuerpo”). Esta
tensión muscular lleva al cuerpo a una posición fija que lo priva de su
adaptabilidad natural y lo predispone a sufrir lesiones determinadas en función
de la tipología de la postura adoptada.
Denys-Struyf agrupa
los músculos según su localización y la dirección de sus fibras en 6 grandes
cadenas musculares, cada una de las cuales corresponde a una tipología de
postura diferente y se asocia a aspectos de la personalidad del ser humano o
bien a aspectos de su relación con el medio.
CADENAS MUSCULARES RELACIONADAS CON LA
PERSONALIDAD:
- Cadena
PM (Posterior Mediana): dirige el cuerpo hacia delante y está asociada a la
necesidad de ser útil, siendo propia de personas activas y competitivas. Es la
cadena que nos permite mantenernos de pie sin caer hacia delante. Su tensión en
exceso puede predisponernos a tener: dolor lumbar,
cefaleas, vértigos, mareos, infartos de miocardio, cólicos nefríticos,
condropatía rotuliana, neuralgia de Arnold…
- Cadena
AM (Anterior Mediana): “enrolla el cuerpo hacia atrás” y se asocia a la
afectividad, la necesidad de amar y sentirse amado. Es la cadena que nos ancla
a la tierra y favorece la correcta posición de la vértebra D8, necesaria para
el equilibrio estático. Su tensión en exceso puede favorecer: hernias de hiato,
ciática, dolor cervical, juanetes, hernias discales, hemorroides…
- Cadenas
PA (Posterior-Anterior) y AP (Anterior-Posterior): trabajan de forma
conjunta controlando el ritmo respiratorio (PA en la inspiración, AP en la
espiración). Están relacionadas con la espiritualidad de la persona y la
búsqueda de ideales. Su tensión en exceso puede dar lugar a rigidez a nivel
cervical o aumento de la curva lumbar.
CADENAS MUSCULARES ASOCIADAS A LAS RELACIONES
CON EL MEDIO:
- Cadena
PL (Posterior-Lateral): está formada por músculos que separan y rotan hacia
fuera las extremidades. Se asocia a una personalidad extrovertida, de
comunicación con el medio. Su tensión en exceso puede predisponernos a tener:
artrosis, lumbalgia, incontinencias, diarreas, meniscopatías…
- Cadena
AL (Anterior-Lateral): está formada por músculos que acercan, flexionan y
rotan hacia dentro las articulaciones.
Se asocia a una personalidad introvertida y reservada con respecto al
medio. Su tensión excesiva puede favorecer: esguinces de tobillo y rodilla,
capsulitis de hombro…
Todos los seres
humanos poseemos las 6 cadenas musculares, con el predominio de activación de
una de ellas que nos aproxima a la tipología. Ante un esfuerzo intenso o una emoción
instaurada, el cuerpo demanda una adaptación
que no puede realizar y aparece el riesgo de lesión. En este caso, el fisioterapeuta, ha de realizar una “lectura precisa del lenguaje grabado en el cuerpo”, es decir,
determinar la cadena de tensión miofascial y llevar a cabo sobre ella un tratamiento
de Cadenas Musculares (masaje, técnicas reflejas, posturas de estiramiento, estimulación
manual...), con el objetivo de reducir los síntomas físicos provocados por
hábitos o comportamientos, y que el paciente aprenda a gestionar sus recursos
corporales alcanzando la postura óptima tanto en estático, como en la expresión
y el movimiento.
viernes, 27 de noviembre de 2015
EL ESTRÉS EN EL TRABAJO
El
estrés en el ámbito laboral es uno de los más estudiados, puesto que abarca
gran parte del tiempo diario de una persona. El estrés laboral puede entenderse como exigencias procedentes del entorno
(trabajo, familia, …) o de uno mismo, que exceden la capacidad percibida de la
persona para afrontarlas. En este tipo de estrés, que puede padecer cualquier
trabajador o ama de casa, intervienen aspectos físicos y de organización, así
una buena distribución del trabajo diario de la empresa, grande o pequeña, o del
propio hogar, eliminará una fuente importante de estrés y aspectos sociales
como habilidades comunicativas y de relación, que nos va a ayudar a reducir
nuestro estrés. Todo ello influirá en el clima que se cree en la empresa,
principio básico de calidad y por tanto de salud.
Un cambio o la novedad de
una situación nos hace disparar nuestro mecanismo de alerta para afrontar
nuevos objetivos. La falta de información o la incertidumbre nos provoca
inseguridad. En ocasiones, se dan problemas con el rol, debido a su ambigüedad
o por conflictos entre los roles, cuando éstos no están bien definidos como
puede ocurrir en algún mando intermedio, nuestra respuesta al estrés puede
generarnos una fuerte carga de ansiedad. Cabe añadir que el estrés puede
deberse tanto al exceso de trabajo como al hecho de no tener nada que hacer.
Sin embargo, sobre todas estas situaciones destaca la vivencia de cada persona,
muchas veces el trabajo se convierte en un exceso de estrés por cómo lo vive la
persona, por su valoración de la situación.
El
resultado final del estrés no resuelto en el trabajo da lugar a una sensación
de incapacidad para llevar a cabo nuestros objetivos, es lo que el psicólogo H.
J. Freudenberger acuñó en 1974 como Burnout
o "estar quemado en el trabajo", para referirse a una forma específica
de estrés padecida por trabajadores de profesiones asistenciales en contacto
directo con las personas. El Burnout
es una respuesta inadecuada ante un estrés emocional crónico, caracteriza por
el desgaste o cansancio emocional, por la despersonalización que hace que la
persona tome una actitud fría y distante ante los demás, y por el sentimiento
de incompetencia o inadecuación personal cuando se tiene la sensación de que
las demandas superan la propia capacidad o por todo lo contrario. Las consecuencias
que el Burnout produce se reflejan en
un agotamiento de las reservas de energía, una menor resistencia a las
enfermedades, un aumento de la insatisfacción y el pesimismo, y, un aumento del
absentismo y de la ineficacia en el trabajo.
La
Psicología de la Salud se ha centrado de forma muy especial en el estudio del
estrés laboral debido a su directa relación con las denominadas enfermedades
psicofisiológicas o psicosomáticas. La intervención de la psicología en este
campo se dirige a la reducción de los síntomas fisiológicos mediante técnicas
de respiración y relajación, a la modificación de los pensamientos para una
interpretación adecuada de la realidad mediante técnicas de reestructuración
cognitiva, a mejorar el enfrentamiento a los problemas mediante técnicas de
solución de problemas, a mejorar las habilidades sociales para conseguir unas
relaciones personales más satisfactorias. En definitiva, su objetivo es
entrenar a las personas con estrés laboral o con síndrome de burnout en estrategias para el manejo y
el afrontamiento del estrés.
Una buena forma de empezar a
reducir los niveles de ansiedad es fomentar una buena relación trabajo-familia.
Ambos ámbitos de nuestra vida están muy ligados, por ejemplo, acontecimientos
tales como el nacimiento de un hijo o una pérdida familiar, provocan un estado
de estrés en nosotros que no podemos separar del ámbito laboral. También ocurre
al revés, un ascenso o un descenso en el trabajo o un suspenso de sueldo, son
situaciones estresantes que muy probablemente repercutirán en nuestra vida
familiar. Pero nuestras relaciones personales no siempre son fuente de estrés,
en muchas ocasiones suponen un importante apoyo social para nosotros. Las
relaciones personales en el trabajo y fuera de él son un elemento importante
del ambiente en el que se desenvuelve una persona y en el que desarrollar su
trabajo, por ello, se convierte en una fuente potencial de estrés, sin embargo,
esas relaciones son también la causa y el origen de la satisfacción laboral,
uno de los aspectos más deseados del mismo e incluso uno de los fenómenos que
más contribuye a disminuir el estrés o a amortiguar sus consecuencias.
Es
necesaria la desconexión, es decir, aprender a dejar los problemas del trabajo
una vez finalizada la jornada laboral y aprender a dejar los problemas
familiares cuando nos dirigimos al ámbito laboral. Generalmente, nuestro tiempo
libre es el espacio más problemático y en el que menos se cumple la regla de la
desconexión. Existen numerosas actividades que permiten dicha desconexión, se
debe cuidar el tiempo de ocio realizando actividades que generen satisfacción y
sirvan de evasión de la vida laboral, así mismo se deben fomentar las
relaciones sociales fuera del trabajo, con amigos o familiares por ejemplo. La
realización del ejercicio físico ayuda a la reducción de los síntomas
fisiológicos de la ansiedad, reduce por tanto nuestros niveles de ansiedad.
En definitiva, se trata de
armonizar tensiones, emociones y necesidades para asegurar el bienestar físico
y psicológico.
BERTA
GUERRERO
PSICÓLOGA SANITARIA
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