Los profesionales de Trauma Aragón http://www.traumaaragon.com/, del Instituto Avanzado de Psicología Integral (IAPI) www.iapi.es y de Los Pueyos http://fundacionvirgendelpueyo.blogspot.com.es/ se unen para formar un equipo multidisciplinar destinado a la prevención, el desarrollo, la intervención y rehabilitación integral de personas con diferentes trastornos, enfermedades o lesiones, así como a la atención de sus familiares y cuidadores.
viernes, 19 de junio de 2015
Tengo un nudo en el estómago
Emociones y reacciones fisiológicas
Investigadores finlandeses han diseñado este mapa corporal de las
emociones humanas tras comprobar que cada emoción despierta reacciones en
determinadas partes del cuerpo y esto es común a personas de diferentes
culturas.
viernes, 12 de junio de 2015
UN BUEN CLIMA LABORAL
El miércoles día 10 de junio
tuvimos la primera “Dinámica de Grupos” del Centro Residencial desarrollada por
el Departamento de Psicología y de Recursos Humanos de la FVP. Estas sesiones,
cuyo objetivo principal es fomentar una buena cohesión grupal, se realizarán
periódicamente en los diferentes centros de la Fundación.
Esta nueva iniciativa pretende
también promover una comunicación abierta entre los diferentes profesionales para poder crear
entre todos el mejor clima de trabajo, que siempre será traducido en la mejor
atención a nuestros usuarios.
viernes, 5 de junio de 2015
AFRONTAMIENTO EMOCIONAL EN EL SÍNDROME DE MENIÈRE
La enfermedad de Menière se puede
describir como una enfermedad crónica, de evolución variable, que cursa con
vértigos, acúfenos y pérdida de audición. La intensidad de los síntomas puede
variar mucho de unos pacientes a otros, de manera que mientras que en algunos
casos resulta ligeramente perturbador, en otros afecta de forma intensa a la
funcionalidad de la persona disminuyendo considerablemente su estado de
bienestar. Aunque al cabo de los años, se ha confirmado una disminución
progresiva de las crisis, durante el periodo de tiempo de mayor exacerbación
sintomática y, por ende, mayor afectación funcional, se suele producir una inestabilidad
emocional que es interesante abordar desde el principio.
Esta enfermedad, como otros
Trastornos Vestibulares, con frecuencia está asociada a alteraciones
psicológicas, donde destacarían la presencia de ansiedad y de sintomatología
depresiva. Sin duda, existen un gran número de personas afectadas por esta
enfermedad que presentan dificultades para afrontar su desarrollo, adaptarse a
ella y las limitaciones que genera en su evolución, afectando
significativamente a la calidad de vida.
Por todo esto, desde el Instituto
Avanzado de Psicología Integral (IAPI), consideramos fundamental el abordaje
psicológico de este grupo de pacientes, con el objetivo de dotarles de
herramientas emocionales y psicológicas que les permitan adaptarse a su nueva
situación de vida, además de orientarles y apoyarles durante el proceso
evolutivo de la enfermedad. Es importante que la persona afectada conozca cómo
puede evolucionar la enfermedad, que tengan ocasión de conocer a otras personas
afectadas de Menière y cómo éstas han conseguido recuperar su calidad de vida y
su bienestar.
Con el propósito de realizar una
atención integral al paciente de Menière, defendemos la necesidad de una
valoración inicial de los factores de riesgo; Por ejemplo, el estado emocional, características
individuales o la presencia de ciertos comportamientos que pueden repercutir
negativamente tanto en la expresión de los síntomas clínicos como en el
afrontamiento emocional. Así mismo, la valoración de los estímulos ambientales
y apoyos socio-familiares nos van a resultar de gran utilidad para conocer
aquellas conductas o respuestas que realiza el paciente y que pueden tanto reducir
como aumentar los cambios, haciéndolos a su vez más o menos adaptativos.
En este mismo análisis previo es
interesante valorar la afectación funcional, el estado emocional, con especial
atención a la ansiedad y el bajo estado de ánimo, y el estilo de vida del
paciente. Sin duda, obtener información sobre el estilo de vida nos va a
permitir conocer qué tipo de actividades en la vida del paciente tienen mayor
probabilidad de desencadenar una crisis vertiginosa, así como la necesidad de
cambiar hábitos o implementar actividades nuevas que favorezcan el control de
las crisis.
Una vez recogida esta
información, se nos presentan dos líneas de acción: 1) una preventiva, dirigida
a informar al paciente sobre su enfermedad, conocer la evolución y entrenarle
en estrategias emocionales que le permitan adaptarse a la evolución de su
enfermedad en todo momento, manteniendo el control durante todo el proceso; 2)
una línea de intervención cuyo objetivo es dotar al paciente de estrategias de
afrontamiento que restablezcan tanto su funcionalidad y calidad de vida, como
su estado de bienestar. Y aquí queremos resaltar el deseo expreso de hablar del
concepto de “calidad de vida” separado del concepto de “bienestar”, ya que la
enfermedad de Meniére, debido a su cronicidad, puede necesitar cambios
sustanciales en el estilo de vida del paciente que mejorando su calidad de vida
en cuanto a funcionalidad y desarrollo de la misma, puede mantener una
afectación emocional importante si la persona experimenta con los cambios una
pérdida de su anterior vida y la frustración de no poder desarrollar su vida
anterior.
El abordaje psicológico tiene
como fin último, siempre y en todos los
casos, sea cual sea el momento de evolución de la enfermedad, la mejora
emocional de los pacientes. Las técnicas que necesarias en este abordaje son
diversas y van a depender de toda la exploración anteriormente comentada, pero
pueden abarcar desde el asesoramiento informativo, hasta el entrenamiento en
Biofeedback, educación emocional, estrategias cognitivas de control y
modificación de pensamientos automáticos y distorsionados, solución de
problemas y toma de decisiones, estilos de comunicación… Generalmente, en el
plan de tratamiento es necesario incluir varias de estas opciones terapéuticas
para cubrir los objetivos individuales de cada persona.
Si padeces Enfermedad de Meniére,
u otro trastorno vestibular, y estás interesado en ampliar la información de
nuestros tratamientos, puedes ponerte en contacto con nosotros en el 976 13 84 99 o en el 976 23 48 93.
Berta Guerrero
Psicóloga Sanitaria
viernes, 29 de mayo de 2015
¿Cuándo podemos hablar de "Trastorno de conducta"?
Las personas con Discapacidad
Intelectual muchas veces presentan conductas desadaptativas que conviene
trabajar, pero no siempre se trata de un “trastorno de conducta”. Por eso es
importante realizar un buen análisis del problema, para poder intervenir de la
manera más eficaz y saber qué objetivos se pueden plantear, puesto que cada caso
es diferente y la causa del trastorno determina los resultados.
La Unidad de Atención Permanente
(UAP) de la Fundación Virgen del Pueyo trabaja con personas con Discapacidad
Intelectual y Trastorno de conducta desde el 2009. La única Unidad en Aragón
que ofrece este servicio, tanto a sus
residentes como a familias externas que han solicitado ayuda.
A continuación os presentamos un
testimonio de una familia que ejemplifica a la
perfección el “trastorno de conducta” y lo que supuso para esa familia la
intervención que se ha llevado a cabo en la UAP.
“X” empezó a tener problemas de conducta cuando se encontraba en
régimen de internado de lunes a viernes en un centro de Educación Especial, con
diecisiete años de edad. Al principio, los Trastornos de conducta eran leves:
tirar objetos, orinarse encima, etc. A los veinte años finalizó su período de
escolarización en dicho centro y pasó a un taller ocupacional. Este cambio ya
supuso para él un empeoramiento importante, y eso sumado a que en dicho centro
no contaban con los medios necesarios para atender a una persona con trastornos
de conducta importantes, agravó la situación. En este momento, los trastornos
ya eran severos: tirar objetos más grandes que antes (como sillas o mesas),
orinarse encima con más frecuencia a la vez que defecarse e incluso manipular las
heces con las manos y manchar las paredes con ellas, además de tirar la comida,
pegar a las personas con mucha intensidad y lanzarles objetos violentamente,
romper puertas, ventanas y demás mobiliario. En ese momento, “X” ya contaba con
veinticinco años y nos vimos obligados a tenerlo en casa, puesto que el aumento
de neurolépticos que se le aplicó en ese período de tiempo no mejoró el
trastorno de conducta e incluso le provocó una reacción extrapiramidal que le
afectó al sistema nervioso y empeoró físicamente su estado hasta casi dejarlo
sin andar. Tuvo ingresos hospitalarios largos, debido a todos estos problemas
con los neurolépticos que finalmente tuvieron que retirar y sustituir por otros
medicamentos, que tampoco mejoraron dicho trastorno.
La situación familiar en ese momento fue muy traumática, puesto que la
convivencia con una persona que sufre de estos trastornos es muy dura y
complicada. De esta manera, pasó en casa unos dos años más, durante los cuales
recibimos información de una Unidad que se estaba poniendo en marcha (2008)
para personas con discapacidad y Trastorno de conducta en Villamayor
(Zaragoza). Al interesarnos por dicha unidad, nos dimos cuenta de que el
proyecto que iba a ponerse en macha era lo que nosotros necesitábamos. A la
edad de veinticinco años, abre la UAP de la Fundación Virgen del Pueyo de
Villamayor y el IASS le concede una plaza. El estado en el que entra es muy
malo. Se empieza un trabajo conjunto entre el centro y la familia, puesto que
no sabíamos bien cómo hacer frente a este trastorno, nos dieron unas pautas a
seguir en casa y nos orientaron para intentar mejorar el estado de “X”.
Actualmente, “X” lleva seis años en régimen de internado en la UAP
saliendo al domicilio familiar los fines de semana. El cambio en su conducta ha
sido espectacular, hasta tal punto que a día de hoy es posible una convivencia
familiar que antes no podía darse: come con nosotros sin incidencias, no
agrede, no tira objetos, se pueden dar paseos con él e incluso ir a establecimientos públicos sin problema,
además de que las noches se han vuelto tranquilas y descansamos. También se ha
vuelto más cariñoso con la gente de confianza y disfruta de actividades como
ver la tele o escuchar música. A nivel emocional, los cambios han sido muy
importantes, mientras antes siempre estaba triste o enfadado, actualmente está
muy risueño, relajado y contento, y si se enfada, es más fácil orientarlo para
que no desarrolle malas conductas. Además, gracias al trabajo de la UAP, ha
sido posible disminuir la administración de medicación, sustituyéndola por
otros métodos que en caso de “X” han contribuido a su mejora física y
psicológica.
Equipo UAP
FUNDACIÓN VIRGEN DEL PUEYO
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